viernes, 24 de febrero de 2012

Revelan el rostro del hijo que Hitler procreó en una noche de copas

La historia oficial nos cuenta, tal y como señala cronicas-de-spectator-blogspot.com, que Adolfo Hitler, pese a haber sido un hombre mujeriego y que contrajo matrimonio en un par de ocasiones, no dejó descendencia alguna.
Aunque se especula mucho sobre la posibilidad de que el alemán pudiera haber tenido hijos en sus relaciones fugaces y extramaritales, hasta ahora ninguna de estas versiones han podido ser comprobadas y por tanto, se sostiene la idea de que Adolfo no hizo crecer a la familia Hitler.
Las cosas podrían dar un giro radical, ya que según pijamasurf.com, "El Führer" sí tuvo un hijo, el cual procreó siendo aún muy joven y que probablemente, nunca se enteró de su existencia. 
Recientemente, una revista francesa titulada "Le Point" recopiló una serie de documentos que podrían comprobar que Hitler, durante su estancia en Francia, en 1917, como parte del ejército alemán que fue enviado a aquel país durante la Primera Guerra Mundial, entabló una relación sentimental con una joven de la localidad.
El nombre de esta dama es Charlotte Lobjoie, quien en aquellos años tendría escasamente 16 años de edad y quien conoció al líder Nazi, mientras se encontraba con otras jóvenes en un campo cortando heno. A las chicas les pareció muy atractivo aquel hombre que parecía estar dibujando, así que Charlotte fue la designada para averiguar todo acerca de tan enigmática personalidad.
A partir de ese momento, Lobjoie y Hitler iniciaron un fugaz romance que concluyó tan pronto él regresó a los campos de combate en otros sitios de la región francesa, sin saber que la mujer había quedado embarazada, "tras una noche de copas", y que más tarde, dio a luz en marzo de 1918 a un niño.
Cronicaviva.com.pe publica que Lobjoie, siendo todavía una adolescente, se vio acorralada y optó por entregar a su hijo en adopción; el menor, quien recibió el nombre de Jean-Marie Loret y se crió en el seno de una familia francesa de clase media.
Jean-Marie Loret se licenció en Derecho y en 1939 se enroló en las filas del ejército francés y luchó contra el régimen Nazi en la Segunda Guerra Mundial, desconociendo en lo absoluto el lazo tan estrecho que le relacionaba con la nación germana.
Este hombre conoció a su madre biológica siendo ya un adulto y Charlotte, quien falleciera a principios de los años 50, decidió confesarle a su hijo quién era su verdadero padre. Fue tal el shock que le causó la noticia, que Loret tardó 20 años en investigar si lo que le había dicho la mujer que le trajo al mundo era cierto.
Contactó a una serie de historiadores en la década de los 70 para tratar de comprobar el parentesco; se hicieron investigaciones de sitios especiales, así como algunas pruebas sanguíneas, las cuales concluyen que efectivamente, sí es hijo de Hitler, indica abc.es.
Diez años después, en 1981, Jean-Marie escribió y publicó un libro titulado "Tu padre se llama Hitler", en donde narra cómo fue que se enteró de sus orígenes, así como de la labor emprendida para corroborar todo aquello que le confesó su madre.
"Cuando tu padre estuvo allí, le encantaba llevarme a dar paseos por el campo. Unos paseos que terminaban mal generalmente. Tu padre, inspirado en la naturaleza, se arrancaba con discursos, los cuales no comprendía. Como no se podía expresar en francés, lo hacía en alemán. Se dirigía a un auditorio ausente", es una de las citas de Lobjoie que pueden leerse en dicha publicación.
Entre muchas cosas que revela este libro, las que más llaman la atención es la supuesta ayuda que Hitler le brindó a Charlotte, enviándole dinero cuando adquirió el poder de toda Alemania, o las diversas pinturas que encontró en casa de esta mujer firmadas presuntamente por él.
Desafortunadamente, la mayoría de los historiadores de aquella época no creyeron en lo dicho por Loret, acusándolo de crear historias ficticias y llenas de fantasía; falleció en 1985, a los 67 años de edad, quizá lleno de frustración por no poder ser reconocido tal y como debió de haber sido.
La historia nuevamente recobró fuerza en estos días gracias al abogado de la familia, François Gibault, quien se ha propuesto comprobar a todas luces que lo dicho por su amigo es una absoluta verdad.

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