domingo, 18 de marzo de 2012

La falta de inodoros en India podría ser un problema cultural

¿Hay alguien realmente sorprendido de que casi la mitad de los 1.200 millones de habitantes de India no tengan un inodoro en su casa?
Un informe de la oficina de Desarrollo Humano de India lo advirtió hace un tiempo. La situación es peor en las aldeas, donde dos tercios de los hogares no disponen de aseos.
Defecar al aire libre es moneda corriente y sigue siendo un obstáculo importante para lograr los objetivos de desarrollo del milenio que incluyen la reducción a la mitad de la proporción de personas sin acceso al saneamiento básico para 2015.
¿Es un problema cultural la falta de sanitarios y la preferencia por defecar al aire libre en una sociedad donde el hábito perpetúa la opresión social, tal y como prueba la reducida pero continua existencia de carroñeros humanos de baja casta y personal de limpieza?
Parece que sí.

Hogares limpios
Mahatma Gandhi, el líder más grande que ha tenido India, poseía en las palabras de un biógrafo, la "preocupación tolstoiana con el saneamiento y la limpieza".
Hablando de sanitarios en la ciudad de Rajkot en Gujarat, dijo que, en casas de ricos y en un templo hindú, estaban "repletos de suciedad y gusanos".
Las casas de los intocables simplemente no tenían inodoros. "Las letrinas son para la gente gorda", le dijo una de estas personas a Gandhi.
Muchos años después, cuando Gandhi empezó a animar a sus discípulos a trabajar como empleados de sanidad en los pueblos, su secretario, Madhav Desai, tomó nota de la respuesta de los aldeanos. "No sería sorprendente si dentro de unos días comienzan a creer que nosotros somos sus carroñeros".
La vergüenza permanente está claramente enraizada en las actitudes culturales indias.
Más de medio siglo después de la independencia, muchos indios siguen haciendo sus necesidades al aire libre y sin vacilar, pero mantienen sus hogares impecablemente limpios.
Es cierto que el estado ha fallado en ampliar las instalaciones de saneamiento, pero también la gente debe asumir la responsabilidad.
En el suburbio de Gurgaon, los educados, ricos y pudientes vecinos mandan a sus perros a la calle con sus sirvientes para que defequen y rehúsan limpiar los desechos. Estas son las mismas personas que creen que el gobierno está en la raíz de todo mal.
Campañas
Sin embargo, las cosas están mejorando en los pueblos, lentamente.
Sólo el 40% tenía acceso a servicios de saneamiento en 2002. Este porcentaje aumentó a 51% en 2008-2009. Pero más de 60% de los hogares en Bihar, Jharkhand, Madhya Pradesh, Orissa, Rajasthan, Tamil Nadu y los estados de Uttarakhand siguen sin baños.
Hay indicadores de comportamiento y culturales interesantes: los hogares sijs y cristianos tienen el mayor acceso -más de 70%- a servicios sanitarios. Los hindúes, el menor acceso: 45%.
India ofrece subsidios para la construcción de letrinas y lleva a cabo campañas de saneamiento e higiene.
El gasto federal en materia de saneamiento se incrementó casi tres veces en 2005. En 2003, el gobierno lanzó un plan para premiar a las autoridades en las aldeas que consiguieran eliminar la defecación al aire libre.
En Kerala el 87% de las aldeas obtuvieron el premio.

Buen ejemplo
India podría copiar la iniciativa de los pequeños estados de Himachal Pradesh y Haryana. Ambos han dado el poder a la gente de la zona para acabar con la defecación al aire libre, construir letrinas y adoptar una buena gestión de residuos.
Haryana, por ejemplo, otorga subsidios a familias pobres para construir letrinas y estimula a las mujeres a realizar campañas en un estado en gran medida patriarcal y menos progresista. Voluntarios visitan los hogares alentando a las personas a que construyan retretes.
Hoy, todas las casas en Himachal Pradesh tienen un baño, dicen las encuestas del gobierno. El plan consiste en acabar con la defecación al aire libre a finales de este año.
Sin embargo, mientras no llegue el momento en que la gente se deshaga de esa curiosa -y sesgada- actitud cultural hacia la higiene y sanidad de la comunidad, India nunca tendrá suficientes baños.

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