viernes, 12 de agosto de 2011

LORO
Este era un día en que el señor presidente paseaba por la calle, cuando escucha una voz que dice:
- ¡Que se muera el presidente!
Este mira desconcertado para todos lados y cuando ve un loro en la ventana de una casa decide tocar la puerta de ésta, al abrir la dueña de la vivienda, el presidente disgustado le dice que él pasará mañana y el loro no deberá decir eso.
La señora preocupada, fue a casa del sacerdote y éste canjea con ella el loro, la señora se lleva el loro del sacerdote y el sacerdote se queda con el loro de ella. Al día siguiente pasa el presidente y observa que el loro no dice nada, éste enojado le dice al loro:
- ¿No vas a decir que se muera el presidente?
Y el loro contesta:
- ¡Que Dios te oiga hijo mío, que Dios te oiga!


MIRANDO DENTRO DE UNA BOTELLA
Un borrachín estaba en una cantina bebiendo de una botella. Y cada vez que echaba un trago, miraba por el pico de la botella y se carcajeaba. Curioso, el cantinero se le queda viendo y le pregunta:
- "¿Por qué cada vez que mira por el pico de la botella casi se caga de la risa?"
- Con voz pastosa, el beodo responde:
- "Cuando miro por la botella puedo verle las nalgas al diablo".
- Entonces el cantinero agarra la botella y observa a través del pico.
- "¡Aquí nomás veo pura verga!"
- "¡Entonces ya se volteó!"

OREJAS
Una señora le grita al mozo:
- ¡Lo he estado llamando más de mil veces! ¿Es que acaso usted no tiene orejas?
Y el mozo le reponde:
- ¡Naturalmente, señora! ¿Pero, cómo las quiere? ¿Picadas o en salsa de tomate?

TARJETA VISA
- Un día, Pepe le preguntó a su padre:
- Papá, ¿dónde está la tarjeta Visa?
- Pues mira hijo, me la han robado.
- Pero papá, si ya hace cinco meses, y no lo has denunciado.
- Pues mira hijo, he estado sacando cuentas y me conviene más que la tenga el ladrón a que la tenga tu madre.

COMO ESTA
Juan se encuentra con su amigo Pedro.
- ¡Hola Pedro! ¿Cómo anda tu padre?
- Está bajo tierra.
- ¿Qué? ¿Se murió?
- No, trabaja en una mina.

LOCOS
En un manicomio se encontraba un loquito sobre la pared del patio. Lo observa un enfermero y le pide que baje, a lo que el loco contesta:
- ¡No me bajo, no me bajo!
El enfermero tras mucho insistir, decide consultar al médico de guardia para que él lo intente. El médico le pide al loquito que se baje, y de nuevo contesta:
- ¡No me bajo, no me bajo!
El médico, al igual que el enfermero, tras mucho intentar convencerlo, decide hablar con el director del manicomio, obteniendo éste el mismo resultado. En eso pasa otro loco junto a ellos, y les dice con aire de interesante.
- Yo puedo bajar a ese loco.
Y los tres, intrigados por ver que es lo que iba a hacer, le piden que lo intente. El loco saca un cuchillo de madera y amenaza al que estaba sobre la barda:
- Hey loco, bajate, o corto la pared.
Y el loco que estaba sobre la pared se baja asustadísimo, y el otro loco, guarda su cuchillo, y se va.
el enfermero, el médico y el director le preguntan al loco que estaba sobre la pared que por qué se había bajado con tanta prisa, y éste les contesta:
- Es que ustedes no conocen a ese loco, ¡Es capaz de cortarla!
PRESO
Una vez en una cárcel un preso le dijo a un gendarme:
- Oiga mi gendarme, anteayer dejé mi cepillo de dientes en la cama y me lo robaron. Ayer dejé mi peine en la cama, y otra vez me lo robaron, y hoy resulta que dejo mis calcetas, y también me la robaron, ¿Sabe de lo que sospecho?
Y el gendarme dice:
- No, ¿De qué?
Entonces el preso le responde:
- Pues empiezo a sospechar que aquí en la cárcel hay ladrones.

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