
El polaco, Szymon Klimek es el creador de esta preciosa máquina llamada Esponja. No sirve para nada y no hace nada espectacular, sólo repite el mismo movimiento constantemente captando nuestra atención mostrando una extraña belleza.
La máquina es similar a un motor de vapor que mueve unas pequeñas mallas de latón interconectados que se expanden y se contraen. La máquina está metida en una copa de vino y su energía proviene de células solares de silicio ocultas tras el motor eléctrico que acciona el volante de 3 pulgadas.
La fabricación de las piezas requiere de una exactitud milimétrica y Klimek hace uso de ordenadores para diseñar las piezas, pero después cortará y montará a mano todo el complejo sistema. Luego, las mete en copas de vino que dan una referencia de su pequeño tamaño, permitiendo a los espectadores ver la obra desde cualquier ángulo y, gracias al sellado de la parte superior con resina transparente, protegiendo las delicadas piezas del polvo.
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