
Y aunque la pareja presuntamente buscaban la reconciliación, la mujer elige en última instancia a los gatos por encima de su marido, por lo que la pareja decidió ir por caminos separados, publica Huff Post.
Esta no la única historia de un divorcio de lo más insólito. En 2009, un hombre le exigió el riñón a su ex esposa que le había donado mientras estaban casados, una vez que el matrimonio colapsó él reclamó lo que era suyo.
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