Por ejemplo, encontraremos un magnífico ejemplar de hembra de Himantolophus groenlandicus de 19.5 kilos de peso. Este "feísimo" pez balón que vive a profundidades de hasta 4.000 metros presenta un dimorfismo sexual muy acusado (el diminuto macho de 125 gramos, vive fijado a la hembra parasitándola) y emplea los fotóforos que tiene sobre la cabeza (nacidos por obra y gracia de la evolución, a partir de lo que antaño fue su aleta dorsal) para atraer con su luz a las presas.
Este pez abisal de ojos minúsculos, aletas atrofiadas y boca enorme repleta de afilados dientes, carece de branquias y de escamas. Además, nuestro "hermoso" amigo es un pésimo nadador, por lo que vive permanentemente en el fondo. Su primitivo sistema digestivo necesita de la asistencia de parásitos para poder digerir sus presas: peces, cefalópodos y crustáceos a los que atrae con su señuelo luminoso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario